Corsarios
Francis Drake, corsario inglés
A estos marinos se les concedía lo que se
denominaba «patente de corso» que les autorizaba en nombre de sus gobernadores
o monarcas a asaltar embarcaciones de naciones enemigas (principalmente España,
en aquella época) a favor de la nación a la que representaban. En la práctica,
es difícil determinar dónde empieza la piratería y dónde termina el corso,
puesto que el mismo individuo podía ser considerado corsario por sus
compatriotas y pirata por los enemigos. Este es el caso de Francis Drake, el
más famoso de los corsarios ingleses, quien llegó a recibir el título de sir en
1581 por parte de la reina Isabel I de Inglaterra. Para los españoles, sin
embargo, no pasó de ser un vulgar pirata.
Bucaneros
Bucaneros de América, de Esquemelin
Así se llamó a los colonos, de diversas
nacionalidades pero mayoritariamente franceses y en menor número ingleses, que
a partir de 1605 se asentaron en la región nor-occidental de la española y se
dedicaban a la caza en la isla y a la venta de contrabando de la carne ahumada
en el bucan, una parrilla de troncos verdes. Esta carne era muy
apreciada como provisión para los barcos del Caribe por su buena conservación.
Los bucaneros fueron expulsados por los españoles
de la isla lo que provocó que se unieran y se replegaran en Isla Tortuga, al
norte de la Española. Al darse cuenta de que los españoles no estaban
dispuestos a dejarles ejercer el contrabando, decidieron buscar un negocio más
lucrativo: la piratería.
Lentamente durante veinte años los bucaneros fueron
siendo asimilados por sus herederos más organizados, los filibusteros.
Filibusteros
El origen de la palabra es dudoso pudiendo ser
francés (flibustier),
inglés (free booter) u
holandés (vrij buiter,
el que captura el botín; o vrie
boat por las embarcaciones ligeras que utilizaban, filibotes en español y fly boot en inglés). Los
filibusteros actuaron en el mar de las Antillas durante buena parte del siglo
XVII. Por norma general provenían de Inglaterra, Francia y Holanda. Su principal
base de operaciones fue la isla de la Tortuga, al norte de la española, lugar
donde se formó la conocida Cofradía de los Hermanos de la Costa: una
organización libertaria de filibusteros. Sus aventuras fueron contadas por el
holandés Alexandre Esquelemin en su obra «Bucaneros
de América» cuya portada inglesa del año 1684 se
puede ver en la imagen.
Más tarde, tras la conquista de Jamaica por los
ingleses, los filibusteros de esa nacionalidad empezaron a ocupar la isla bajo
la tutela de las autoridades inglesas, lo que convirtió a Jamaica junto a Isla
Tortuga en una base filibustera. En los siguientes años, los filibusteros
ejercieron de corsarios en numerosas ocasiones en beneficio de Francia e
Inglaterra, y poco a poco Tortuga y Jamaica se fueron convirtiendo en colonias
de estos países respectivamente. A las naciones europeas, una vez que
consiguieron romper el monopolio español sobre América, ya no les interesaba
propiciar el incontrolable fenómeno de la piratería, por lo que finalmente, y
tras varias estrategias, consiguieron acabar con los filibusteros,
convirtiendolos en honorables
colonos.
Uno de los filibusteros más famosos fue el galés
Henry Morgan cuya hazaña más exitosa fue el asalto a Panamá en 1671.



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